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La revista Science Advances muestra en portada una nueva colaboración del Grupo TIDOP

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La colaboración entre el Grupo TIDOP, el Instituto de Evolución en África (IDEA) y el Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES) es portada de la revista Science Advances.

Una nueva colaboración entre miembros del Grupo TIDOP de la Escuela Politécnica Superior de Ávila, el Instituto de Evolución en África (IDEA) de Madrid y el Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES) de Tarragona (entre otros) ha aportado nuevos hallazgos para el estudio de la capacidad simbólica de los últimos Neandertales en la Península Ibérica. Como expone la nueva portada de Science Advances, los restos de un Águila Imperial Ibérica hallados en la Cueva Foradada (Calafell, Tarragona) presenta las evidencias más modernas de la elaboración de ornamentos decorativos por poblaciones Neandertales, datados con una antigüedad de 39.000 años y asociados a la cultura Châtelperroniense de Europa.

El presente trabajo es fruto de la colaboración interdisciplinar de varios centros de investigación a nivel nacional e internacional, siendo el líder del trabajo el investigador Dr. Antonio Rodríguez-Hidalgo. Entre los centros colaboradores se encuentra el trabajo de Lloyd A. Courtenay, miembro del Grupo TIDOP y la escuela del doctorado de la Universidad de Salamanca. Este arqueólogo se dedica a la aplicación de las nuevas tecnologías para el estudio en 3D de las marcas microscópicas que apenas se perciben a la simple vista en la superficie del hueso. Su contribución al trabajo ha permitido confirmar con rigor estadístico la presencia de intervención humana en el manipulado de estos restos hace unos 39.000 años.

El impacto de este nuevo descubrimiento es múltiple para el estudio de nuestra evolución humana. Como destacan los autores de este artículo, descubrimientos de este tipo, nos aporta más información para el discurso de que los neandertales eran mucho más complejos de lo que habíamos pensado. A las tradiciones ya conocidas del uso de plumas, pigmentos y posibles implicaciones en arte rupestre, se suma esta nueva evidencia de manipulación de restos de animales para fines no alimenticios, aportando una pieza más al puzle que demuestra la complejidad cultural de nuestros antepasados europeos más cercanos.

Noticia publicada el 04/11/2019